La Quiaca – Jujuy · 27 de Diciembre · 291 Kmts.
Fue sin duda un tramo muy duro. Al motor apunado (3.500 mts. de altura), se sumó un fuerte viento en contra (calculamos que a más de 40 Kmts. por hora), por lo que debimos regular permanentemente el paso de nafta y tuvimos que bajar la capota y hasta poner horizontales los vidrios del parabrisas para ofrecer la menor resistencia al avance.
Pero por algo el T fue y ES LO QUE ES, a veces apenas avanzando, cumplió la etapa como habíamos planificado, y a pesar de que en momentos andabamos sobre un camino de ripio en terrible estado, a menos de 10 Kmts. por hora, a las 23 hs. nos dejaba en una pizería de Jujuy para reponer fuerzas para la etapa siguiente.
Los únicos inconvenientes fueron la necesidad de regular en dos oportunidades las cintas de primera, que se gastaron algo de tanto usar esa marcha.
Hace 22 años que tengo este vehículo, pero nunca lo aprecié tanto como este día, por la manera en que se sobrepuso a las peores condiciones que le pudieron tocar.
Jujuy – Tucumán · 28 de Diciembre · 342 Kmts.
La segunda etapa ha terminado. Este tramo, a pesar de muchas subidas y bajadas, fue realmente fácil al lado de lo que nos tocó vivir ayer.
Así fue como tuvimos que reparar una rueda trasera (son 30x 3½" con rayos de madera) que quedó sentida por los serruchos de la puna.
Son las 22 Hs. y ya estamos en Tucumán, con el auto sin problemas. Ayudó mucho el día, con un fuerte nublado, que nos permitió avanzar mucho más confortablemente.
A pesar del cansancio, todavía tenemos adentro los paisajes de las tres provincias por las que pasamos hoy (Jujuy, Salta y Tucumán).
Tucumán – Ceres · 29/12/00 · 505 Kmts.
En realidad, hoy avanzamos más de lo previsto, ya que a esta hora estamos en Ceres, Provincia de Santa Fé.
La respuesta del auto, que no presentó el más mínimo problema, y de los choferes, que con ánimo renovado por lo bien que responde el Ford, a pesar de las escasas 4 horas de sueño, nos animamos a hacer 150 Kmts. más que los previstos.
Un clima muy benigno para esta zona del país, que suele ser terriblemente castigada por fuertes temperaturas, nos permitió mantener un promedio de marcha de 45 Kmts. por hora durante 14 horas.
El Ford T sigue demostrando porqué fue designado el auto del siglo.
Para mañana, y antes de un receso planificado de un día, por el fin de año, nos queda una etapa muy corta (220 Kmts.) para llegar a San Carlos Centro, pueblo natal del auto.
Hasta ahora, totalizamos más de 1100 Kmts. recorridos, con mínimas novedades.
Ceres – San Carlos Centro · 30/12/00 · 230 Kmts.
Esta fue una corta etapa, al haber adelantado ayer parte del recorrido, por lo que terminamos temprano. A partir de ahora, un corto descanso hasta el día primero, para pasar cada uno con su familia el año nuevo (Alfredo regresó en ómnibus a Córdoba).
En San Carlos se aprovechó el tiempo para hacer algunos ajustes menores, y llevar a conocer el auto a su primer dueño, cuyo padre lo adquiriera en 1926: Evaristo Amadei, residente en San Carlos, quien se emocionó al verlo, luego de veintidós años de habérmelo vendido.
San Carlos Centro – Córdoba · 1/1/2001 · 320 Kmts.
Hoy ha sido un día pleno de emociones: En La Francia, a mitad de recorrido, se incorporó al equipo su tercer integrante: Domingo Koiman, con su pick-up Mitsubishi, la que servirá de apoyo en lo que resta de la travesía.
Invitados por dos socios del Primer Club del Ford T, hicimos un alto en Arroyito, para llegar a Córdoba a las 20:30, siendo recibidos por varios socios del Club y por más de 50 personas en el Arco de entrada a la ciudad.
La travesía ha ido trascendiendo a los medios, logrando la adhesión de muchos: durante este trayecto fuimos detenidos en varias oportunidades por personas que querían demostrar su apoyo y desearnos la concreción del viaje, además del saludo de casi todos los vehículos con los que nos vamos cruzando.
Córdoba – Vicuña Mackena – Santa Rosa de La Pampa · 3/1/2001 · 605 Kmts.
Luego de salir retrasados de Córdoba, debimos hacer un alto obligado en La Bolsa (a 50 Kmts. de Córdoba Capital) por las altas temperaturas del mediodía, por lo que hacia las 18 Hs. encaramos la casi totalidad del tramo.
En Rio IV fuimos recibidos atentamente por miembros del Club de Automóviles Antiguos hacia las 23:30 hs, desde dónde decidimos encarar el resto del tramo y el siguiente, manejando toda la noche.
Desde Rio IV se acopló al tramo Pepe Damonte y Bruno Daniele, quienes viajaron 600 Kmts., desde la ciudad de Salto (Pcia. de Bs. As.) para compartirlo con nosotros.
Luego de transitar ininterrumpidamente 20 hs., arribamos a mediodía de hoy, 3 de Enero, a Santa Rosa de La Pampa, transitando 605 Kmts.
Luego de dos horas de descanso, encaramos ahora hacia el sur, pensando en acampar a la noche, dado que no se visualiza ninguna población en el radio de alcance de cuatro o cinco horas de manejo que aún nos resta de este día.
El auto se comporta espléndidamente y el grupo humano se consolida con las alegrías y penurias compartidas.
Santa Rosa – San Antonio Oeste · 4/1/2001 · 400 Kmts.
Este mensaje lo envío desde Rio Colorado, Provincia de Rio Negro, a 280 Kmts. de Santa Rosa.
En el itinerario cometimos el error de calcular 406 Kmts. para esta etapa, siendo en realidad de más de 500 Kmts., por lo que va a ser una larga jornada.
Acampamos anoche en Perú, Pcia. de La Pampa, evento que nos será difícil de olvidar, ya que disfrutamos de la camaradería y un asado reparador a la luz de miles de estrellas, que en estas latitudes, lejos de las luces de las grandes ciudades, parecen tener más brillo.
A partir del amanecer retomamos la ruta, muy monótona, con grandes rectas, para llegar al mediodía a esta localidad (Rio Colorado).
En estos momentos estamos retomando el camino, para tratar de llegar esta noche al fin de etapa previsto, San Antonio Oeste o, mejor aún, Las Grutas, reconocido centro turístico a 7 Kmts. de esta ciudad.
San Antonio Oeste – Trelew · 5/1/2001 · 324 Kmts.
Al final, llegamos muy tarde a San Antonio Oeste (1 de la madrugada) y con el cansancio imaginable, por lo que pernoctamos en el mismo cruce de rutas 3 y 251.
Ya hoy por la mañana, hicimos una escapada con la camioneta de apoyo hasta Las Grutas para conocer sus hermosas playas.
Comenzamos entonces el tramo correspondiente a la fecha un poco tarde, siendo un sector característico de la Patagonia: muchos kilómetros sin ningún pueblo intermedio y un fuerte viento cruzado que nos obligó a bajar la capota.
El día fue particularmente caluroso y con la intención de pasar algunas horas en Madryn, continuamos la marcha al mediodía, para llegar a las 19 Hs. a Madryn.
La hospitalidad demostrada por Transportes Don Pedro, uno de nuestros sponsors, hizo que cambiáramos nuestros planes y decidiéramos pasar la noche aquí, en Madryn, en lugar de completar la etapa como estaba planificado, en Trelew, 60 Kmts. más al sur.
El avance continuo de acuerdo a lo planificado, la hospitalidad de esta gente sureña y los reportajes y noticias de radios locales, hace que seamos permanentemente saludados y hasta detenidos en el camino para interesarse en la travesía.
Trelew – Comodoro Rivadavia · 7/1/2001 · 420 Kmts.
Como dijera, esta etapa la comenzamos 60 Kmts. antes, ya que terminamos la anterior en Madryn en lugar de llegar a Trelew.
Al pasar por Trelew estuvimos con Marcelo Damonte, quien estaba de vacaciones en esta ciudad, y seguimos hasta Comodoro Rivadavia.
El trayecto es bastante tedioso, con enormes distancias sin nada al medio.
Llegamos temprano a Comodoro (18 hs.), luego de andar ininterrumpidamente todo el día, para ser recibidos excelentemente por un grupo de entusiastas del Ford, con Eduardo Hermoso y Esteban Horvat.
En el taller-museo de Horvat nos facilitaron todo para ajustar algunas cosas en el Ford que veníamos postergando y fuimos agasajados con un cordero a la llama y mucho afecto, lo que agradecemos profundamente, quedando en deuda con esta gente.
Comodoro Rivadavia – Puerto San Julián · 7/1/2001 · 433 Kmts.
El tiempo se sigue apiadando de nosotros, por lo que a pesar de las amenazas de lluvia que hubo durante el día, no cayó una gota. Desde que comenzamos el raid, hemos tenido solo dos cortos chaparrones, en Santiago del Estero y en Realicó.
La etapa de hoy se cumplió sin novedades, con paisajes hermosos, sobre todo el trayecto Comodoro-Caleta Olivia, que va costeando el mar.
El auto sigue comportándose extraordinariamente. El único problema recurrente, las pinchaduras, las solucionamos ayer gracias al envío por parte de Miguel Riva (All-Car, repuestos de autos antiguos) de cuatro cámaras nuevas.
Hoy, en la ruta, fuimos detenidos por unas personas que regresaban desde Córdoba a Rio Grande, con un espumante mensaje de Osvaldo Rodriguez, presidente de la Asociación Cordobesa de Autos Antiguos, el que será adecuadamente “degustado-leído” al llegar a destino, como parte del festejo: ¡Gracias Osvaldo!
A esta hora estamos en Puerto San Julián, con ganas de proseguir unos kilómetros más para acortar distancia y tener más tiempo para visitar mañana una estancia de la zona.
Puerto San Julián – Calafate · 09-01-2001 · 200 Kmts.
Ayer (día 8), ha sido uno de los mejores días de esta travesía: Como relataba en el mensaje del día 7, seguimos viaje esa misma tarde hasta Piedrabuena, donde llegamos a las 24 Hs. para trasladarnos en otro vehículo hasta Puerto Santa Cruz para pasar la noche, ya que no había plazas disponibles en Piedrabuena.
Manejar el Ford T por estas latitudes produce un gran placer: paisajes agrestes se suceden en lenta transición, y a una pampa ventosa suceden valles enormes.
Es una tierra muy especial y, conociéndola, uno puede alcanzar a comprender porqué produce en muchos tal encanto que los captura para toda la vida.
Ayer, día 8, hicimos un corto recorrido hasta una estancia de la zona, dónde fuimos calurosamente recibidos y se nos atendió hasta con exceso: nos trasladaron en helicóptero hasta Calafate (el auto quedó en la estancia), dónde nos encontramos actualmente, para luego trasladarnos al glaciar Perito Moreno.
Su contemplación es una cachetada de la naturaleza al orgullo del hombre. Nos hace sentir pequeños y reconocer en ella una magnificencia que no podremos ni siquiera debemos intentar equiparar.
Solo podemos tratar de capturar una copia parcial y muy mala en algunas fotografías, las que mañana intentarán infructuosamente hacernos recordar la emoción que sentimos ante su contemplación.
Al mediodía, en otro exceso de atención, nos vendrán a buscar en avión, para, luego de un asado (ayer vimos a un cordero rezar sus últimas oraciones), partir con el auto hacia Rio Gallegos y encarar a partir de mañana, las dos últimas jornadas.
Llegando a las últimas etapas del recorrido, nos confunden sensaciones: felicidad por cumplir el objetivo y nostalgia por estar muy pronto el fin de una experiencia única para nosotros.
Nos consuela saber que estamos fabricando recuerdos para el resto de nuestras vidas y para contarlos a nuestros nietos.
Calafate – Rio Gallegos · 10/01/2001 · 250 Kmts.
Luego del reparador descanso, retomamos la rutina para encarar las tres últimas etapas.
Este tramo no presentaba características diferentes a las últimas transitadas, pero no esperábamos la recepción que nos dieron los rio-galleguinos.
Nos esperaba un gran grupo a la entrada de la ciudad, quienes nos acompañaron hasta la radio LU12 y el diario El Sureño.
Realmente fue una acogida que no esperábamos, liderada por una gran figura del automovilismo de la zona, José Muñiz. Gracias por ese sincero afecto.
Una anécdota que se suma a las que ya forman parte del capital de este raid, fue que agregamos el saludo de un avión al de dos trenes que ya lo habían hecho antes.
Rio Gallegos – Rio Grande · 11/1/2001 · 361 Kmts.
Ayer recorrimos la penúltima etapa, muy dura por el fuerte viento y el ripio que caracterizaron la casi totalidad del recorrido.
El viento sureño, ya nos lo habían dicho, es desgastante. Sopla siempre desde el oeste y es muy fuerte. A su paso se inclinan las plantas, se encrespan los lagos y hasta se deshacen poco a poco las montañas, mientras él sigue moldeando a su gusto el escenario.
Un hito en esta etapa fue el cruce del mítico estrecho de Magallanes, con sus encrespadas olas de fuerte color esmeralda. Nos acompañó gran parte del cruce un grupo de focas, acostumbradas a la comida que le arrojamos desde las barcazas.
Hoy encaramos la última etapa de este recorrido, para cuyo fin tenemos en hielo el champaña enviado desde Córdoba por Osvaldo.
Ya comenté parte de los sentimientos que despierta este final inminente. Se agregan a la alegría y la nostalgia anticipada, la emoción de encarar los últimos kilómetros y la ansiedad porque no ocurra nada que impida completar esta travesía que ha despertado tanta ansiedad en muchos.
Llegamos a las 17 Hs. a Ushuaia. A esa hora se habrá completado un sueño de 5.500 Kmts de largo, cientos de anécdotas, miles de palabras, muchos amigos, los que, mezclados adecuadamente, conformarán los recuerdos que nos acompañarán por siempre.
¡Ushuaia! La prometida · 11 de Enero · 5.500 Kmts.
A las 18:30 horas cumplimos lo comprometido con nosotros mismos y todos los que creyeron que era posible.
Mañana, con el espíritu más tranquilo, les relataré esta última etapa. Hoy primaba la noticia.
Ushuaia, ¡por fín! · 12/1/2001 · 5.500 Kmts.
Nos parece mentira, pero hemos cumplido con nuestro objetivo: llegar al lugar prefijado el día determinado.
La última etapa fue caracterizada por la ansiedad. No importaba la lluvia, que nos acompañó todo el trayecto, ni el frío. Lo importante era llegar.
A partir de la salida desde Río Grande, el paisaje se fue ondulando y creciendo en altura, los verdes reemplazaban a los ocres. Perdimos el azul profundo del cielo de la Patagonia para ganar los grises de la tormenta besando a la montaña.
Nos mojábamos a pesar de haber levantado la capota, pero poco importaba: ya teníamos al alcance de la mano lo que perseguimos durante estas dieciséis jornadas.
Los paisajes de esta etapa, aún disimulados por la lluvia, nos llenaban los ojos de desniveles, que contrastaban con la pampa, nuestro escenario desde hacía más de una semana.
Luego de almorzar en un lugar de ensueño, al lado de un lago, emprendimos los últimos 80 kilómetros.
Fuimos recibidos por el Diario del Fin del Mundo y Cadena 3, nuestra radio compañera durante la mayor parte del recorrido, cuando aún faltaban 30 Km. para llegar.
Por fin, a las 18:30 exactamente, llegamos en Ushuaia al hito que marca la distancia hasta La Quiaca, la que difiere del cartel que está en La Quiaca, en 50 Km.
Aquí dimos rienda suelta a nuestra alegría, abriendo el champaña que traíamos desde Córdoba, sorprendiendo bastante a los ocasionales transeúntes, que poco a poco se congregaban alrededor de nosotros.
En estos días, más de una vez me preguntaron: ¿y después de esto, qué? pensando quizá que este es el primer capítulo de una serie de raids.
No entendieron quizá cuando les dije que este era un sueño, y que los sueños no se hacen en serie.
Fue una hermosa experiencia y única. Valoro la camaradería vivida con mis dos compañeros de viaje, con quienes hemos compartido todas nuestras horas en estos días. La relación no solo fue excelente, sino que cimentó una amistad para el futuro.
Quiero agradecer también a las empresas que creyeron en este desafío y apostaron por él, ayudándonos a concretarlo: Molinos, Helados Munchi’s, Transporte Don Pedro, Turismo Pecom, Old Ford, Caruso Seguros y a aquellos que, con su trabajo, nos ayudaron a poner el auto en condiciones: Ricardo Avellaneda, Daniel Misano y Luis Benegas.
Para todos aquellos que tuvieron el aguante de leernos durante estos días, gracias por compartir este sueño-desafío.
Les he tratado de transmitir las sensaciones y sentimientos más fuertes de cada día. Sé que no lo logré, no puedo trasladarles lo que he vivido.
Solo pretendo animarlos a creer que los sueños se pueden hacer realidad, si creemos y persistimos en ellos.
Soñar es querer, querer es poder, poder es llegar.
Un fuerte abrazo desde Ushuaia: el fin del mundo, el fin de este sueño.